Las historias se repiten todo el tiempo pero nos sorprendemos de tener que salir a marchar porque un jubilado tiene que elegir entre comprar remedios o comer  o, como hoy, porque  quieren desfinanciar la educación pública. Nos podríamos preguntar por qué cada veinte años la misma gente nos sigue robando el futuro, pero eso se hará después, hoy, lo urgente es decir que la universidad pública va a vencer. ¿Por qué? Porque es nuestro orgullo.

La educación pública es una de las pocas cosas que nos teje y nos une, algo así como la columna vertebral de nuestras heridas, victorias y derrotas. De allí salieron muchos de los que nos faltan, y tantos otros que hoy nos siguen invitando a construir desde lo colectivo.

Por eso es tan emocionante ver un montón de gente cantando y saltando por lo mismo, porque todos fuimos, o pasamos, o conocemos a alguien que fue, y ¿cómo no la vamos a defender? Si cambia vidas todo el tiempo, si hay miles de primeras generaciones de universitarios que cuentan historias y queremos cada vez más, que se llenen de pueblo las universidades, que sea pública, gratuita y de calidad para todxs, que sea accesible, que tanto lxs estudiantes como lxs docentes puedan llegar y que no tengan que pensar en dejar porque no les alcanza para el boleto, ni para las fotocopias. Que siga siendo nuestra columna vertebral; que podamos estar en desacuerdo en miles de situaciones pero que estemos de acuerdo en esta.

Que nos sigamos encontrando en las aulas y en las calles. Que nos enamoremos, hagamos los mejores amigos del mundo, que pensemos todo, todo el tiempo, que desaprobemos un parcial y recursemos una materia, que hagamos un documental o una práctica pre profesional que nos vuele la cabeza, que tachemos materias, que nos riamos hasta llorar y lloremos hasta que alguien nos haga reír, todo ahí. Que hoy nos sigamos encontrando, en asambleas, reuniones, clases públicas y todas esas herramientas de la resistencia que ya utilizamos porque las historias se repiten. Y que venga algún satélite a preguntarnos por qué lo hacemos. ¿Cómo no la vamos a defender? Si es parte de lo que somos.


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