La foto es de una noche que se hizo día en el techo de mi casa de Trelew hace diez años. No quería escribir sobre ella, la foto hoy es meramente ilustrativa, no habrá descripción ni viento patagónico porque hoy se trata de otra cosa: el 25 de enero nació Virginia Woolf, a quien empecé a leer mucho antes de esa noche que se hizo día, en una adolescencia rara y por momentos suspendida. Primero fue Mrs Dalloway, después Orlando, Las olas, después ensayos, la leí en un inglés difícil y oscuro, y se convirtió en una de mis favoritas, mucho antes de considerarme feminista.
Hoy me aparecieron un montón de homenajes con sus frases pero me acordé de algo que escribió Alejandro Zambra en Poeta chileno: “lee la contraportada de Al faro, que leyó a los diecisiete años, en medio de un temporal, y recuerda haber pensado o sentido que las frases de Virginia Woolf tenían la capacidad de intensificar la lluvia”.  La intensidad de sus palabras tienen la capacidad de intensificar la lluvia, si, y la noche que se hace día.


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